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Hacienda de Juriquilla

La Hacienda de Juriquilla, con orígenes en el siglo XVI, es un testimonio fascinante del desarrollo agrario y social en la región de Querétaro. Inicialmente repartidas como mercedes de tierras por la Corona española, estas propiedades se volvieron fundamentales para la cría de ganado y, eventualmente, para labores agrícolas, en respuesta a las crecientes demandas alimentarias de la población local.

A lo largo de su historia, la hacienda ha pasado por diversas etapas, desde su fundación por colonizadores hasta convertirse en un centro agrícola en el siglo XVIII. En esta época, también se establecieron dos obrajes que impulsaron la industria textil local. Con el tiempo, Juriquilla fue adquirida por distintos propietarios; notable entre ellos fue Santiago de Villanueva, quien en el siglo XVIII expandió significativamente la propiedad, incorporando terrenos y aumentando su producción agropastoril.

Sin embargo, la Hacienda enfrentó momentos de decadencia, especialmente tras la muerte de Villanueva, y sus terrenos fueron objeto de disputas legales. A finales del siglo XIX y principios del XX, las haciendas mantuvieron su importancia, pero también comenzaron a verse afectadas por el movimiento agrario liderado por Venustiano Carranza, que buscaba una redistribución de tierras.

En el contexto del desarrollo moderno, los terrenos de Juriquilla fueron comprados por el licenciado Juan José Torres Landa en la década de 1970, quien transformó la hacienda en el desarrollo turístico conocido como Provincia Juriquilla, incluyendo un campo de golf y el hotel Misión Juriquilla, revitalizando la zona y convirtiéndola en un centro importante de desarrollo en Querétaro.

Este recorrido histórico destaca no solo el valor agrícola de Juriquilla, sino también su transformación en un espacio que combina herencia cultural y modernidad, sirviendo como un ejemplo del dinamismo económico y social en la región.

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